Hace tan solo unos días te hablaba de mis andanzas por algunos restaurantes probando experiencias nuevas e intentando aportarte algunas recomendaciones útiles para poder elegir un buen vino.

Pues bien, de los creadores de Factores esenciales para elegir un buen vino y Consejos para maridar con vino tus recetas, llega ahora Cómo degustar el vino de forma sencilla para obtener el máximo disfrute 😉

¡¡Empezamos!!

 

4 Factores clave para degustar un buen vino

 

1# La Vista

 

Es bastante correcto que comiences sirviendo pequeñas cantidades de vino en la copa. No se te ocurra ser impulsivo y tirar el corcho, porque puede darte bastantes pistas ya de inicio. Para empezar, la impresión debe corresponder a la misma bodega que firma el vino.

Además, el corcho te ofrece una idea de lo que ocurre dentro de la botella. Si eres muy observador puedes analizarlo en busca de filtraciones, son recorridos que atraviesan todo el corcho. No suele ser común, pero si las encontraras podrían avisarte de que existe la posibilidad de que el vino no está en el mejor estado.

Una vez servido el vino, coge la copa preferiblemente por el llamado tallo o por la base, de esta forma no se calienta el líquido. Seguidamente, inclina la copa como unos 45º sobre un fondo blanco, por ejemplo, una típica servilleta de papel; este movimiento te va a permitir observar claramente el color, que nos aporta una referencia de la edad del vino.

En líneas generales, en un vino tinto cuanto más color rubí o cereza y brillante es el vino, más joven; si es más granate o tipo teja tirando a anaranjado, suele ser un vino más envejecido con crianza.

También podemos medir la densidad del vino. A más densidad, más concentración de alcohol o más graduación. Para ello, mueve ligeramente el vino por la copa. No no es postureo, con ello se observa como caen las gotas de vino por el vidrio. A menor velocidad de caída, mayor será la densidad y por tanto, más graduación alcohólica.

 

2# El Olfato

 

Cuando realices esta agitación del vino aprovecha para introducir tu nariz en la copa y oler.

En general, tenemos el olfato poco desarrollado, pero solo es eso, falta de práctica. Será fácil que al principio identifiques los aromas más primarios, los que están en tu memoria olfativa, como los propios de la uva, de otras frutas o de carácter vegetal.

Si agitamos la copa ligeramente el vino entra en contacto con el oxígeno y desprende más aromas, los que llamamos secundarios, que se originan en la fermentación tanto alcohólica como maloláctica.

Si seguimos agitando, ahora ya con algo más de energía, daremos paso a los aromas terciarios.

Conocidos como bouquet, los aromas terciarios son realmente complicados de reconocer. Se desarrollan durante y después de la crianza del vino, y para establecer un orden habitualmente se clasifican en diferentes familias como puedes comprobar al leer algunas fichas de cata o críticas gastronómicas (por ejemplo: vegetales, animales, frutos secos, goma…).

 

3# El Gusto

 

Para la entrada en boca del vino te recomiendo que pruebes con pequeños sorbos que puedas retener unos segundos, para que vino llegue a todas las partes de tu boca. Como son las primeras sensaciones que se reciben lo llamamos “el ataque”.

Ocurre algo similar a lo experimentado con el olfato, hay que empezar por lo que es más habitual y que está retenido en nuestra memoria gustativa, para luego profundizar en el análisis.

Encontrarás en primer término cuatro sabores básicos: dulce, ácido, amargo y salado. Aunque no lo creas, en mayor o menor medida, se pueden apreciar los cuatro y precisamente, un ajustado equilibrio entre ellos dará como resultado un vino redondo.

Nuestro paladar tiene una segunda misión, pues debe realizar una especie de función de tacto en boca: determinar la textura. Se considera que la suavidad/untuosidad nos indica efectos positivos del vino, sin embargo, tanto la rugosidad como la astringencia son negativas.

Habrás oído adjetivos que se usan para definir estas sensaciones como aterciopelado, sedoso… pues ya puedes incluirlos a tu vocabulario vinícola.

Y ya que has llegado hasta este punto, te propongo que te pongas algo más exquisito, para explorar la vía retronasal. Es el momento cumbre del vino, pues una vez que tragas el vino, o lo escupes en el caso de que fueras a catar un gran número de vinos, pues no se trata de coger una borrachera inesperada; hay que expulsar lentamente el aire por la nariz.

Si al hacerlo, durante un tiempo percibes las mismas sensaciones o similares, puedes afirmar que ese vino es de larga retronasal.

 

4# El veredicto

 

¿Qué final te ha dejado el vino?, no me atrevo a describirte que sentirás al finalizar.

Es un punto muy personal y difícil encontrar las palabras adecuadas para describirlo.

Pero si nos ponemos académicos por unos instantes, por lo común dicho final puede ser bien de carácter ácido, muy definido, amargo en su despedida, tánico…

Si apenas te deja rastro un par de segundos, es un vino corto, y será un vino mediano o largo si continua dejando rastro pasados los 10-12 segundos.

Lo que si te puedo afirmar con absoluta certeza, es que si es un vino bueno, te va a gustar.

Es muy normal que en una visita enológica o si realizas un encuentro con amigos, la cata sea en grupo y a veces, en un local no dedicado en exclusiva a este proceso. Por eso, he querido aportarte claves útiles que puedes aplicar en cualquier entorno de forma fácil, de hecho visitar un par de bares o restaurantes para tomar un vino y una tapa siempre es un buen plan.

Claro que también puedes realizar tu cata aportando mayor rigurosidad.

Si este fuera el caso, un par de consejos de última hora a tener en cuenta:

1) Intenta no llevar demasiado perfume y evitar los ambientadores, para que no haya influencia de olores externos.
2) Realiza tu cata en una habitación luminosa y ventilada, para facilitar el trabajo a tus sentidos y por supuesto, no te olvides de preparar una copa diferente y adecuada para cada vino.

 

¿Preparado ahora para disfrutar de una degustación de vino?

 

Si has completado las 3 fases fundamentales para degustar un vino, merece la pena que valores otros aspectos adicionales que mejoren la fase cuatro: la valoración final de vino.

Suma algunos puntos relevantes como el origen, la variedad de uva, lo que te ha parecido la calidad o incluso el precio. Ya sabes, el conocimiento no ocupa lugar.

Espero que con esta orientación te hayan entrado ganas de iniciar la búsqueda de sensaciones y estímulos nuevos que el vino puede ofrecerte, donde como ves, es más interesante el proceso que la llegada a meta.

Espero ya los comentarios y opiniones de los últimos vinos que probaste o degustaste.

 

Acerca del autor de este post, Pedro Gallego

Soy Pedro Gallego, fundador y enológo de Bodega Campos Góticos. A través de este blog quiero compartir contigo mi pasión por el mundo del vino y ayudarte a disfrutar de nuevas experiencias con el vino y la gastronomía.