Cuando propusimos vivir la vendimia en directo, desconocíamos la aceptación que esta experiencia iba a tener. Una idea que surgió de una manera animada e informal, acabó tornando en el deseo de ofrecer una jornada llena de momentos que pudieran quedar largo tiempo, en el recuerdo de los viejos y nuevos amantes del vino que se acercaran hasta nuestra tierra.

Como fundador de Campos Góticos y creador de vinos, vivo cada vendimia con gran pasión y este año, con ocasión del 20 Aniversario de la Bodega, quise compartir el entusiasmo y el amor por el vino, mostrando la emocionante e intensa actividad que tiene lugar en los viñedos y la bodega durante la vendimia.

Y hoy, paseando por el campo, cierro el día con una sonrisa al pensar en el día que vivimos, agradable, especial y divertido. Quiero contarte como se sintió la fiesta de la vendimia y la elaboración de vino, en su escenario real.

 

 

Una vendimia para el recuerdo

 

Tras las cosechas que parecían haberse adelantado en los últimos tiempos, nos pasamos la fiesta del Pilar comenzando el trabajo de vendimia y especulando sobre las sorpresas que nos depararía el clima.

Eran días de actividad intensa en bodega y de preparativos para una visita especial y llena de sorpresas que estábamos preparando. Había llegado el momento de que por primera vez los aficionados al vino vivieran la vendimia como protagonistas.

Me dio la sensación de que había despertado al carnicero. En su vieja puerta, escrito a mano, se muestra un horario que debe ser como el del médico, orientativo, porque bajo una tenue luz solitaria ya se estaba trabajando antes de tiempo. No así en la panadería, profesión habituada a los madrugones y que desde primera hora bulle toneladas de actividad.

Al llegar a la bodega la faena de vendimia continuaba, como en días pasados, a buen ritmo pero con una aparente tranquilidad; y es que en vendimia no existen recesos, ni fiestas de guardar, y los descansos son pocos.

La revolución de lo que estaba por venir horas más tarde, ya se sentía y parecía turbar por un momento los cimientos de nuestras altas paredes de piedra: silencio, quietud y tiempo; para hacer grandes vinos.

Sol radiante, frescor de primera hora de la mañana, nubes puntuales ¿qué más se puede pedir? Habíamos dejado atrás en el camino, algunos charcos que contaban una historia de tenue lluvia de la noche.

Así que aprovechamos el tiempo para ir comenzando la brasa de sarmientos, sobre la que los productos de la zona cobran mayor sabor.

Las cubas de vino ubicadas bajo el anciano nogal, que da nombre a uno de nuestros viñedos, esperan firmes la llegada de los visitantes. Las hojas que tornan al ocre otoño, creaban el mejor de los escenarios.

Al acabar de preparar: lluvia ligera, viento fuerte, frío en los huesos… son los caprichos del Otoño. Hasta la llegada de la fina lluvia y densas nubes, que una vez más nos advierten del poder de la naturaleza y de los caprichos de esta estación, que tan pronto se alía con las mangas de camisa que hace migas con la cazadora.

El día se enmienda para recibir a los primeros winelovers. Obedientes y formales llegan nuestros aficionados del vino. Obedientes en traer ropa de abrigo, formales con la hora pues llegan puntuales; quizá por ello el tiempo decide que con viento tenemos más que suficiente.

Lo que no les pedimos es que fueran simpáticos. Que buenos momentos te regala la vida al encontrarte con personas dispuestas, curiosas, amables y con la expectativa alta en lo que a aprender y disfrutar se refiere.

 

 

Hablamos fuerte esta mañana, de lo divino y de lo humano, del clima, de la Ribera y su altitud, de vinos ecológicos y naturales, de la Rioja y la Ribera del Duero, del paisaje lleno de viñedos, y de lo agradecido del almuerzo con productos típicos de la región a la brasa y un buen vino; para entrar en calor y reponer fuerzas del viaje. Y es que, nunca se debe trabajar con el estómago vacío.

Caminamos juntos a través de uno de los viñedos más emblemáticos de Campos Góticos, el Viñedo El Nogal, donde además de ver cómo se realiza la vendimia manual en un viñedo ecológico, amenazo con que tendrán que trabajar para ganarse la comida.

 

 

Siempre es un placer poder explicar algunos aspectos desconocidos de lo que supone cultivar y trabajar con mimo las viñas, para poder obtener vinos de gran calidad. Aprovechamos para hablar sobre cultivo ecológico, de cómo decidí cultivar mis propios viñedos y crear la bodega obtener el máximo valor posible del terroir y así recuperar la esencia más auténtica de la Ribera del Duero, prescindiendo de productos químicos.

 

 

Se creó una suerte de sorpresa al descubrir detalles como que la mejor tierra para los viñedos es una tierra pobre y arenosa, que soporta bien la escasez de lluvia. O que esta vendimia llega con alta producción por lo que durante el verano realizamos en el viñedo un aclareo de racimos.

 

 

El aclareo de racimos es un momento en el que cortamos y tiramos al suelo los racimos que no queremos tener en la planta, con el fin de conseguir mayor calidad en la uva que dejamos que llegue a su fin de maduración, lo que nos permitirá obtener mejores vinos. Una operación que esta campaña costó en torno a docemil euros.

O también, que uno de los cuidados especiales que le damos a nuestro producto es dejar en la planta los racimos de uva que quedan orientados al este para que se beneficien del sol de la mañana, nunca del de la tarde, que es más intenso.

Además, me hicieron preguntas muy certeras e interesantes durante nuestro paseo matutino, como si las uvas pueden llegar a estropearse en caso de que hiele por la noche. En realidad, esto solo sucedería, si no hubieran alcanzado aún un grado de maduración necesario. Cuando nuestra variedad de uva Tempranillo ya está suficientemente madura, puede resistir bien el frío e incluso una helada ligera propia de esta época en nuestros viñedos de altitud.

Pusieron en duda razonable la dureza del trabajo del vendimiador, entendiendo rápidamente lo costoso del ritmo constante y de la postura, determinante para los que ya vamos teniendo la espalda delicada. Fue enriquecedor ver como vendimiadores y visitantes pudieron intercambiar impresiones mientras les veían trabajar, por ejemplo, sobre cómo hacen la selección de la uva que hay que recoger y la que no.

Lo prometido es deuda y hay que ganarse el menú. Vendimiar tú mismo, sentir en tus manos los racimos, esta magia de la naturaleza es algo que no se podían perder.

 

 

A través de nuestra excursión tuvimos tiempo de comentar otros temas como la importancia de la variedad de uva, en el caso de Campos Góticos Tempranillo 100%. La variedad Tempranillo es la más plantada en toda España. De hecho, todas las regiones vinícolas que elaboran vinos tintos tienen esta variedad. Sin embargo, como les apunté, no en todos los sitios la planta se comporta de la misma forma, ni se obtiene la misma calidad.

Por ejemplo, en la misma región de la Rioja las zonas dispares hacen que obtengamos vinos diferentes: Rioja Alta (fundamentalmente en referencia a La Rioja), Rioja Baja (territorio de Navarra) y Rioja Alavesa (zona de Álava).

En la Ribera del Duero, una altura más o menos homogénea, aporta un clima continental que hace que la variedad evolucione de forma distinta. Así que, ante la pregunta clave ¿Qué define más a un vino? ¿La variedad de uva, la región, el clima, la geografía? Siempre respondo lo mismo: entre todos los factores influyentes, si tengo que destacar alguno, sin duda el clima y las características de la zona.

Charlamos sobre los controles previos a la vendimia que realizamos en el campo. Es la búsqueda continua de un punto ideal, ese que persigo con un balance natural de todos los compuestos que influyen e integrarán el futuro vino.

Entre conversaciones les descubrí un pequeño secreto: que la mejor uva se recorre a mitad de la vendimia. Como te conté en cómo sabes cuándo es el momento de cosechar las uvas este hecho se da porque la uva que recogemos en los primeros días de vendimia tiene un grado de maduración más bajo, justo al contrario que las recolectadas al final de la campaña. Por eso, habrá que hacer una mezcolanza de las uvas del principio y las del final, para equilibrar.

¿Y que hay de la “milla de oro” de la Ribera”? La respuesta a esta pregunta estaba implícita desde el comienzo del recorrido. Precisamente había citado a los invitados en uno de nuestros viñedos para que comprobaran de inicio la riqueza de la zona. Así es más sencillo comprender que la zona de Peñafiel y Valladolid está en boga gracias a las grandes campañas de publicidad y promoción actuales, cuyo objetivo es fomentar el turismo hacia las bodegas y a su vez, servirse de las bodegas con nombre reconocido que se asientan en la zona.

Lo que no muchos saben, es que los mejores vinos de la Ribera del Duero dependen precisamente de la zona de asentamiento de los viñedos, más que de las maravillas arquitectónicas de las bodegas, es por ello, que dichas bodegas tienen sus principales viñedos limítrofes a los de Campos Góticos, independiente de su sede o zona de recepción de visitantes.

Nuestra jornada continuó con la visita a la bodega. Una bodega con mucho encanto y diferente a cualquier otra en muchos aspectos. Les llamó poderosamente la atención el orden y la limpieza con la que se trabaja, así como la amplitud de las distintas estancias.

Toda la arquitectura, los espacios, los materiales y los equipos fueron pensados y organizados con mimo y detalle cuando comencé este proyecto vinícola; en mi obsesión por obtener lo mejor de las uvas siguiendo procedimientos naturales y ecológicos.

Comenzamos el recorrido con la sala donde embotellamos los vinos. La Embotelladora siempre sorprende por su ritmo casi magnético, donde las botellas se llenan, se tapan y son introducidas en jaulones; que permanecerán en el Botellero y dormitorio de botellas, sala que visitamos a continuación; hasta que sean etiquetadas para su salida al mercado.

 

 

Pude responder a sus preguntas sobre los corchos, y debatimos sobre las diferencias entre los corchos tradicionales y los de silicona. En Campos Góticos, donde hacemos una selección de materiales naturales y de calidad, solemos elegir corcho tradicional; porque la condición de los detalles es importante.

 

 

Visitamos la Sala de Madera. En esta sala es donde realizamos la segunda fermentación. Les trasmití aquí una de las máximas que siempre me acompañan: para hacer un buen vino hacen falta dos cosas, una buena materia prima y después saber “cocinarla” bien. Me gusta en estos casos ilustrar con algunos ejemplos. Pongamos por caso que vamos al mercado y compramos un buen pescado fresco para comer. Partimos de que la materia prima es buena y por tanto, ya contamos con la mitad del trabajo. Después, será determinante como quede su sabor dependiendo de si lo hemos cocinado de una u otra forma. Algo así, ocurre también con el vino.

Antes de la comida quise que visitaran una de las salas más especiales: la de Crianza. También la llamamos Sala de Barricas, por lo obvio. No podían faltar en este caso preguntas acerca de las diferencias entre las barricas de roble francés y las barricas de roble americano.

Fundamentalmente, son dos: la variedad botánica y el tiempo de la madera. El roble francés es una especie que necesita el doble de tiempo para su crecimiento y por tanto, mayor tiempo para que su madera sea utilizada para la construcción de barricas. Esto hace que su madera aporte mayor carácter al vino que el roble americano.

En Campos Góticos, donde la atención por las particularidades es importante, solo trabajamos con barricas de roble francés.

Es difícil para mí expresar la comida tan agradable que vivimos. La bodega se llenó de bullicio, alegría, conversaciones paralelas, debates sobre el vino; y buen ambiente. Eso solo se consigue cuando la gente tiene de verdad ganas de involucrarse.

 

 

Disfrutamos de un menú típico castellano acompañado de una cata de vinos. Maridamos los productos de la tierra con tres vinos: Campos Góticos Crianza 2014, 7 Lunas Viñedos de la Joya 2004 y uno de nuestros emblemáticos: Dea Vitis 2005. Un vino con una estructura tan cuidada que soporta a la perfección su proceso de mejora en los próximos años.

Aunque también comentamos sobre otros vinos santo y seña de la casa como Campos Góticos Reserva 2004 y 7 Lunas Vendimia Seleccionada 2005. Como soy apasionado de la elaboración de orujos artesanales no podía despedir sin una degustación de los mismos, y por lo que me ha llegado también gustaron, y mucho.

 

Para poner el broche de oro a esta jornada inolvidable visitamos la segunda parte de la bodega. Fuimos hasta la Sala de Acero para ver cómo se recibe uva en la bodega. Les había llamado la atención que este proceso había continuado durante nuestra comida y sobremesa. Allí pudieron ver, junto al personal de bodega, la mesa de selección de uva donde se gestiona y se realiza el despalillado. También, los depósitos donde realizamos la primera fermentación.

 

 

Como les expliqué, este proceso depende, en cierto modo, del vino que queramos hacer y obtener. Partiendo de que la calidad de la uva debe ser óptima, el proceso primero de fermentación puede durar desde 4-5 días hasta un mes. El periodo más corto suele ser el destinado a los vinos de calificación roble, que habitualmente se consumen antes.

En cuanto a los vinos de mayor desarrollo, como los que degustamos durante la comida, la fermentación es realizada durante al menos un mes, para obtener una mayor extracción de la uva y que estos vinos, representativos de nuestra filosofía de trabajo, puedan tener una larga y favorable evolución durante años.

 

 

Hay muchas formas de entender el vino, de vivir experiencias con él o ser capaz de distinguir sus matices, aromas, texturas y sabores. Esto solo se consigue probando una y otra vez, y entrenándose en la degustación. Nunca he creído en que nadie nazca siendo un experto en vino o que tenga que estar dotado con unas cualidades especiales para entender los vinos.

Cualquiera, incluidos tú o estos aficionados a la viticultura, podéis haceros “expertos” a base de experimentar. Os conté como todos los meses yo me sigo entrenando con un grupo de amigos en nuestros encuentros de cata. Y como somos un conjunto donde varios son profesionales vinícolas y otros aficionados al vino. Estoy convencido de que con el tiempo, todos estaremos al mismo nivel.

 

Muchos de vosotros ya conocíais el vino Campos Góticos, otros lo estáis descubriendo por primera vez, de lo que estoy seguro es que ya no lo podréis olvidar.

 

Cada día hay algo que bueno que celebrar, ¿Cuál es tu buena noticia de hoy?

 

La mía, la nuestra, que hemos podido sentir la magia en los viñedos de nuestra bodega, donde un buen grupo de excelentes amigos han podido disfrutar de una experiencia única viviendo la recogida del fruto el primera persona.

¡Muchas gracias a todos por venir!

 

Acerca del autor de este post, Pedro Gallego

Soy Pedro Gallego, fundador y enológo de Bodega Campos Góticos. A través de este blog quiero compartir contigo mi pasión por el mundo del vino y ayudarte a disfrutar de nuevas experiencias con el vino y la gastronomía.