La primera valoración que has de hacer cuando vas a catar un vino, es si el corcho es acertado o no. Será tu primer acercamiento al contenido de la botella, un elemento clave para el disfrute del mismo.


No obstante, tampoco se tiene que caer en el prejuicio de pensar que un vino con corcho sintético es automáticamente sinónimo de calidad inferior.


Vamos a ir viendo cómo las diferencias en la materia prima, producción o costes darán respuesta a la valoración inicial. Hoy verás como no podemos concebir una buena botella de vino sin corcho, el imprescindible para los vinos de guarda.

El mejor corcho para un vino

Antes entrar en pormenores, me gustaría dejar claro que a grandes rasgos podemos hacer dos grupos en lo que se refiere a los tipos de corcho: los corchos naturales y los corchos sintéticos.


Hoy día, donde prima la especificidad y especialidad de las cosas, encontramos multitud de clasificaciones y por tanto de tipos de corcho. En función de los materiales utilizados, su resistencia, porosidad o forma.


Algo que tenemos claro en Bodega Campos Góticos, es que un producto natural como el vino, necesita de un compañero natural como el corcho; para una conservación y envejecimiento óptimos.

# Corcho natural o sintético

A la hora de valorar el cocho de forma adecuada, tradicionalmente se han tenido en cuenta tanto las características del mismo, como el tipo del vino al que acompaña.


Se ha defendido la idea de que los vinos jóvenes, los que se van a consumir en el año, no necesitan siempre de un corcho natural, pues no van a tener la oportunidad de evolucionar en botella.


Por otro lado, los vinos más longevos, con necesidad de cambiar y evolucionar, bien sea para adquirir o potenciar ciertas propiedades, o para ambas, eran candidatos al corcho natural, ya que permite que el vino respire en la medida justa para envejecer de forma adecuada.


También hay que tener en cuenta, que un corcho sintético no produce contaminación en el vino, no aporta olores o sabores que distorsionen. Riesgo que si podemos correr con el corcho natural.

# Cómo se fabrica un corcho

La fabricación del corcho comienza con la selección de las mejores partes de la corteza del alcornoque. Es una materia prima completamente natural procedente de esta especie, el Quercus Suber.


Sus propiedades únicas le atribuyen unas magníficas cualidades. Es ligero, elástico, compresible, impermeable y con capacidad de aislamiento. Además es retardante del fuego, y por tanto, gran resistente a la abrasión. Y lo más importante, reciclable y biodegradable.


Las partes escogidas se hierven para potenciar su flexibilidad y aumentar su grosor. Posteriormente, tendrá un periodo de reposo para adquirir una forma más plana.


Llega entonces el momento del proceso mecanizado, con ello se consigue una forma cilíndrica que después será lavada. Una vez finalizo dicho proceso, los corchos son clasificados en función de su porosidad o resistencia.


Su última etapa llega cuando se produce el embotellado. Muchas bodegas o productoras personalizan los corchos con su marca o logotipo o incluso un lema; se trata de darle el tratamiento final antes de depositar en él la confianza.


Este ejercicio de credulidad gira en torno a que cumpla con su verdadero objetivo: proteger nuestro vino de agentes externos, impidiendo la entrada de aire y evitando la salida de líquido.

# Tipos de corcho más utilizados

  • Naturales: son un producto 100% natural, se extraen de una sola tira de corcho, un proceso que se ha ido perfeccionando con la técnica y los años. Su sellado óptimo es determinante en la evolución adecuada de los vinos, pues garantiza su buen envejecimiento. Es el tapón más respetado. Este tipo de corcho además el más deseado por productores de todo el mundo. Se encuentra habitualmente en vinos de alta gama y en todos aquellos que requieren un envejeciendo en botella, aunque haya diferencias en cuanto a precio y calidad. Puede presentar el llamado defecto del corcho. Por el compuesto TCA, común en la naturaleza, y que puede afectar a los corchos en general sean del tipo que sean.

  • Naturales multipieza: fabricados a partir de dos o más mitades de corcho adheridas. Las medidas suelen ser comunes a las de los corchos naturales.
    Son muy usados en las botellas de gran formato, que exigen un calibre mayor de tapón, y en caldos que no requieren de una prolongada continuidad en botella. A pesar de que el pegamento utilizado para unir las mitades se encuentra aprobado para su uso y contacto con alimentos, podría darse la transferencia de algún aroma no deseado.

  • Naturales colmatados: se trata de corchos naturales con poros, las llamadas lenticelas. Con el polvo resultante de rectificar los corchos naturales se rellenan los poros. Han demostrado no sólo aportar mejor aspecto visual, sino alto rendimiento.
    Son comunes en vinos jóvenes de consumo seguido, sin el requerimiento de envejecimiento en botella.
    Por la fijación del relleno de poros, podría pasar como en el caso anterior que transfirieran aromas de la cola, no deseados.

  • Aglomerados: son íntegramente formulados a partir de granulados de corcho, que provienen del material no utilizado de la producción de corchos naturales. Suelen ser una solución económica para los productores, y sus variedades son elegibles, en cuanto al calibre de granulado y el tratamiento de superficie del corcho. Es por ello, que son empleados, mayoritariamente, en vinos que van a ser consumidos dentro del año, vinos de alta rotación. Su mayor inconveniente está en ser un producto resultado de un proceso altamente industrializado.

  • Técnicos: reciben precisamente este nombre por ser una técnica que une un cuerpo de corcho aglomerado con discos de corcho natural pegados en uno o ambos extremos. Son considerados estables y resistentes, además de excelentes aislantes, manteniendo la concentración necesaria de SO2 libre en botella y evitando la oxidación prematura. Se emplean en el embotellado de vinos con una vida media de cara a su consumo, vinos destinados a ser catados en dos o tres años, aproximadamente. Las unidades de este tipo de corcho con defectos son muy reducidas, aunque puede darse el caso por el pegado. Referente al mismo, se trata de aglutinantes aprobados.

  • Procork: se parte de un corcho natural, al que se le aplica una membrana de calidad elaborada con polímeros. Es casi imperceptible aunque de cinco capas en cada uno de los extremos de los tapones, con el fin de eliminar contaminaciones, prevenir al oxidación, reducir la heterogeneidad en el botellero y bloquear sabores que pudieran migrar del tapón al vino. Este tipo de corcho es utilizado en vinos de gama alta y en todos aquellos que requieran de un envejecimiento en botella. Este tapón sigue sometido a exámenes por parte de los expertos, que por el momento han demostrado su eficacia y su efectividad a la hora de evitar el llamado defecto del corcho. Sin embargo, se considera que aún debe someterse a más pruebas para validar su eficacia al 100%.

  • Cabezudos: pueden ser de cuerpo natural o colmatado, en cuyo extremo superior se sitúa una cabeza que puede ser de madera, pvc, metal, vidrio u otros materiales. Es de fácil reutilización, eficaz cuando se trata del sector hostelero. Por tanto, los vas a encontrar habitualmente en bebidas cuyo destino no es ser consumidas de una vez o en espirituosas. Lamentablemente, si la obturación no fue perfecta en su debido momento, el vino puede llegar a perderse.

  • Espumosos: son tapones particularmente concebidos para cavas, vinos espumosos y algunas sidras. Poseen un diámetro mayor y soportan mejor la elevada presión existente en una botella con gas. Su fabricación es muy minuciosa, con el fin de obtener buenos rendimientos, y se conforman de un cuerpo de aglomerado, al que se aplica en uno de los extremos discos de corcho natural seleccionado. Como en casos anteriores, los discos de corcho natural se aplican mediante alguna cola aprobada. Es inusual, pero podrían darse casos de transferencia de aromas no deseados.

# Corchos y medio ambiente

España es el segundo productor mundial de corchos, solo por detrás de Portugal. Ésta industria crea miles de puesto de trabajo al año. Proceden de los alcornoques, especie autóctona de la Península Ibérica, de crecimiento lento y vida media de entre ciento cincuenta y doscientos años.


Debes tener en cuenta que el corcho se emplea principalmente para cerrar botellas, pero también en la industria textil y de calzado, en la fabricación de bisutería, libros, obras de arte o como material para la insonorización.


La extracción de la corteza se lleva a cabo entre los meses de Abril y Septiembre, y tras la llamada saca, el árbol genera de nuevo la corteza, por lo que durante su vida la operación se repite varias veces.


De hecho, si no se retira la corteza de esta especie, los árboles acaban muriendo, por lo que además de crear una riqueza, ésta industria del corcho preserva la biodiversidad y combate la desertificación. Se trata de un proceso agro sostenible.


Además, el corcho en origen es un material 100% natural, por lo que de base es renovable, biodegradable, se puede reciclar y tiene poco impacto en la emisión de gases en su proceso de producción.


Una especie tan importante debe conservarse, pero es que con la desaparición de los alcornocales perderíamos otras especies en peligro de extinción actualmente, como el águila real, la cigüeña, el lince o plantas como el helecho.


No es extraño que estas masas arbóreas figuren entre las más valoradas de Europa, pues crean hábitats de gran valor por la riqueza de nutrientes que aportan a los suelos, y su fortaleza al desarrollarse en terrenos precisamente de escasos nutrientes, permitiendo la generación de materia orgánica.

# El sacacorchos

Un utensilio que surgió por una mera necesidad evidente. Su origen se fija en la sociedad inglesa, pionera en el transporte de bebidas embotelladas con un cierre concreto, su pariente el corcho.


Puedes encontrar referencias que datan del S. XVIII donde se refieren a un tornillo clavado en unos tapones de botellas para facilitar su extracción. Evidentemente, desde entonces las formas y modelos del objeto han variado mucho, incluso llegando a convertirse en la actualidad en un objeto de culto.


A mediados del S. XIX se vive el auge en la multiplicación de diseños y patentes en Europa. Se inventa el sacacorchos de palanca, también llamado de camarero, modelo todavía entre los más utilizados en nuestros días.


Fue en años ’30 cuando se patentó el sacacorchos con alas, hasta llegar a la actualidad con una amplia variedad de modelos y diseños, cada uno con un objetivo concreto.


Dos tiempos, utilizado mayoritariamente por sommeliers, tres tiempos: de uso sencillo, suele usarse como presente; en forma de T: el clásico, requiere de fuerza y buena sujeción de la botella; palanca: el que más variedad de modelos tiene, incluso hasta para la pared; alas: uno de los más difundidos en las casas y láminas: es empleado para descorchar botellas añejas o con corcho posiblemente dañado.

¿Estás listo para descorchar un buen vino?


Suele sorprender la importancia de la industria del corcho, y sobretodo su relevante relación con el medio ambiente.


Ahora ya conoces las particularidades y tipos de cochos. También, porqué son imprescindibles en la conservación del vino.


¡Ya solo queda disfrutar! Me encantaría leer tu opinión, espero tus comentarios.

Acerca del autor de este post, Pedro Gallego

Soy Pedro Gallego, fundador y enológo de Bodega Campos Góticos. A través de este blog quiero compartir contigo mi pasión por el mundo del vino y ayudarte a disfrutar de nuevas experiencias con el vino y la gastronomía.