Crianza de doce meses en barricas de roble, envejecido en barrica dieciséis meses; son frases habituales cuando hablamos de vino y que podemos encontrar en las fichas de cata de los vinos o presentes en las guías y publicaciones especializadas que consultamos.

Las barricas de roble francés son ampliamente utilizadas por enólogos de todo el mundo, pero ¿por qué son tan apreciadas? ¿Cuál es la diferencia entre el roble francés y el americano? Hoy voy a responderte a todas estas cuestiones.

 

 

¿Por qué envejecer en barricas de roble?

 

Hoy en día el uso de las barricas de roble está totalmente instaurado en el mundo del vino, tanto que sin barricas no explicaríamos el vino tal y como lo hacemos.

Resulta curioso conocer que, sin embargo, su origen tenía un propósito bastante alejado del que consideramos en la actualidad: el transporte de vino.

 

• Historia de las barricas de roble

 

Cuando la civilización Griega y posteriormente la Romana, alcanzan su máximo apogeo, el vino se consideraba uno de los manjares más preciados, tanto es así, que era uno de los dioses por los que había que encargarse de velar.

Su consumo, en aumento, derivó en la búsqueda de un mejor método de almacenamiento y transporte que las delicadas ánforas que se habían utilizado en el antiguo Egipto. Se decantaron por las vasijas de arcilla, a pesar de que ya el pueblo Celta, en el centro y norte de Europa, se había convertido en experto en el trabajo de la madera que obtenían de los robustos bosques, buscando así paliar el clima adverso al que se veían sometidos.

Durante siglos, se había dado solución a una cuestión que sin embargo, suscitaba otros problemas, principalmente que eran recipientes delicados con tendencia a romperse. Los romanos, en su eterno enfrentamiento y competición con los galos, descubrieron que éstos utilizaban barricas de madera para almacenar sus bebidas, principalmente la cerveza.

De ahí, parte su aprendizaje en el trabajo de la madera para elaborarlas, calentando las tablas para dar la forma deseada a los recipientes, en un estilo similar a lo que venían haciendo con sus barcos.

 

• Evolución de la barrica de roble

 

La madera de roble se convirtió en la favorita para transportar el vino. Era fácil de trabajar, además de una de las más populares en las zonas boscosas de Europa, lo que eliminaba los problemas de demanda. Por si esto fuera poco, comprobaron que esta madera impermeable, conservaba el vino intacto en el interior.

Todos los descubrimientos tardan en aceptarse, pero en apenas dos siglos, y con las facilidades que la barrica daba al trasporte, pues las hacían rodar por el suelo; las famosas vasijas quedaron desterradas.

Sin saberlo, los romanos habían contribuido a innovar en la elaboración de vino, pues la barrica de madera aportaba al vino algunas propiedades.

A lo largo de los siglos venideros, los bodegueros, mayoritariamente franceses, comprobaron que el vino que había permanecido almacenado largo tiempo en la barrica sabía distinto y tenía mejor paso en boca, es decir, era más suave.

Observaron que no solo los vinos habían llegado sin problemas a su destino y estaban bien conservados, sino que en su interior se daba algún proceso que mejoraba sus cualidades.

El gran hallazgo llegó con los aromas, esos que hoy apreciamos tanto, se notaba la vainilla, olor a canela o el toque tostado de la propia madera. Con lo que, la resolución del transporte se había convertido a su vez, en un buen remedio de almacenamiento, que otorgaba mejoras al vino.

 

• Elegir barricas viejas o nuevas

 

En la era de consumo que vivimos se fomenta el “compre y deseche”, y repita este proceso una y otra vez, muchas veces en detrimento de la calidad.

Sin embargo, nuestros antepasados no contaban con una fecha de caducidad para sus barricas, que eran empleadas una y otra vez hasta su desgaste, tanto para almacenamiento como para transporte. Así pues, incluso en caso de rotura o daño, se procedía a su reparación antes que a la adquisición de un modelo nuevo.

Esta decisión tenía, como suele ocurrir, dos partes: una buena y una mala. La buena venía por la parte laboral, pues se llegó a crear un gremio de expertos artesanos cuyo trabajo era precisamente ese, reparar las barricas dañadas. La mala, que esto no permitía que el vino estuviera apenas en contacto con la madera nueva.

Tuvimos que esperar hasta el siglo XX, cuando con la implantación de la fermentación del vino en barrica y la crianza en madera nueva, cambiaron las cosas. Desde entonces, y con el mayor auge a finales de los ’80 y comienzos de los ’90, se presentó la alternativa de barrica vieja y barrica nueva.

La elección de una u otra viene determinada por dos simples, pero a la vez complejos factores: la elección del vino que queramos elaborar y las voluntades de cada bodega.

Una barrica nueva aportará sabores más fuertes, mientras que las barricas viejas proporcionan menor intensidad.

 

• Ventajas de las barricas de madera de roble

 

Como ya habrás adelantado la calidad de la madera en la que envejecemos el vino juega un papel decisivo.

Por un lado, hay que destacar que la conservación del vino en madera permite la entrada controlada de oxígeno, que ayuda al vino en su maduración y le otorga suavidad, relevante de cara a su textura.

Siglos de experiencia vinícola han demostrado que los poros del roble permiten que el vino absorba lentamente ese oxígeno, que lo convertirá en un vino más sutil y complejo. Aunque el control final de la tasa de maduración de cada gama de los vinos, dependerá del enólogo.

Por otro lado, juega un papel importante en las primeras fases de envejecimiento, pues la madera cederá al vino sus propiedades y taninos, aportando diferentes aromas y sabores que van desde el tostado, la vainilla, regaliz o café. Todo ello, enriquece el conjunto y el resultado final, algo que obviamente nos perderíamos si no hubiera contacto con la madera.

Los matices de la madera de roble se obtienen mejor en sus primeros años. Con lo que estamos hablando de una vida óptima de unos cinco años. Aunque siempre es discutible, ya que también se realizan tareas de conservación que favorecen la posibilidad de alargar su vida, como la esterilización con lavados de agua a presión y azufre.

 

• Ventajas de las barricas de roble francés

 

El debate más habitual entre los aficionados al vino y una de las preguntas que más me hacen, es sobre que madera resulta mejor, ¿El roble americano o el francés?

Seguro que te sorprendes al conocer que en España el más usado es el roble americano. Para que veas un ejemplo, en La Rioja, solo el 8%, aproximadamente, de toda su cantera de barricas es de roble francés. Mientras que la mayoría de productores de Francia hasta California, optan por usar el roble francés.

Las barricas de roble americano al ser algo menos porosas, son más resistentes y compactas. Estas características hacen que sus propiedades lleguen antes al vino, por lo que son usadas con objeto de reducir la astringencia y dureza de los vinos de forma más rápida.

El roble americano aporta menor cantidad de taninos y sin embargo mayor de aromas, tales como vainilla, café, coco, tabaco o cacao. Son aromas menos delicados que los que ofrece el roble francés.

La madera de roble francés es más blanda, más delicada y porosa; por lo que para la creación de barricas se desperdicia más madera y esto, añadido al periodo de crecimiento necesario de la misma, la convierten en mucho más costosa.

De hecho, cuando realices una visita a alguna bodega verás que no tienen problema en sincerarse y contar que eligen roble americano porque es más barato, tanto es así que una barrica de roble francés puede triplicar el precio de una de americano.

Además debes tener en cuenta que los enólogos cosechamos nuestros viñedos todos los años, mientras que nuestros colegas productores de madera, necesitan unos ochenta años para que un roble francés madure perfectamente.

En Campos Góticos consideramos que la inversión merece la pena, y solo utilizamos barricas de madera de roble francés.

Trasmiten sus atributos de forma más pausada, lo que aporta mayor elegancia a nuestros vinos, con notas sutiles y delicadas y aromas como miel, frutos secos, especias y herbáceas; con notas de fruto rojo y pimienta. Otorgan cuerpo y profundidad a los vinos y les confiere un carácter que les permitirá evolucionar en la botella durante muchos años.

En definitiva, todas estas notas de refinamiento y distinción, hacen que las barricas de roble francés, sean utilizadas habitualmente para los vinos de mayor gama en muchas bodegas.

 

¿Y tú? ¿Conocías las bondades del uso de las barricas de roble? ¿Te habías percatado de las diferencias entre las barricas de roble francés y las de roble americano?

 

La barrica de roble es el método estrella para el envejecimiento de los vinos, su descubrimiento fue, ha sido y es, determinante.

Hoy en día, resulta muy difícil imaginar la viticultura separada de uno de sus principales medios de elaboración: la barrica de roble.

Me encantaría conocer tu opinión al respecto, déjame tus comentarios.

 

Acerca del autor de este post, Pedro Gallego

Soy Pedro Gallego, fundador y enológo de Bodega Campos Góticos. A través de este blog quiero compartir contigo mi pasión por el mundo del vino y ayudarte a disfrutar de nuevas experiencias con el vino y la gastronomía.