La “añada” es el término que se utiliza para determinar el año en el que se elaboró un vino. Hace referencia al año en el que las uvas han sido recolectadas, es decir, el año de cosecha. Así de sencillo.

Además, nos indica si las uvas han crecido en condiciones óptimas o han sufrido los desaires de la meteorología. El clima que haya habido durante ese año, especialmente el de las estaciones de primavera y verano, durante las cuales maduran las uvas; marcará la calidad de la fruta.

En este artículo te daré algunas claves más acerca de “la añada”.

 

7 Importantes nociones sobre las añadas del vino

 

1# Qué son las añadas del vino

 

La añada de un vino es el año durante el cual se han cosechado las uvas con las que se ha elaborado. Este dato viene a menudo reflejado en diferentes partes de las botellas de vino: tanto en la etiqueta y la contraetiqueta, como en el tapón.

Para bien o para mal, los componentes de índole climático marcarán la calidad de la añada.

El clima, es una magnitud que tendemos a manejar de forma un tanto localista, pero en realidad el contexto es más amplio si analizamos el mapa de isobaras. Serán determinantes para la añada factores como la localización, la presión atmosférica, etc.

Lo importante es que bien sea una borrasca o un anticiclón, su centro solo es la referencia, y en realidad comprenderá un área de miles de kilómetros. Si el tiempo está de lluvias, estás afectaran a muchas zonas, lo mismo que si arrecia la sequía la habrá en multitud de lugares.

 

2# Para qué sirven

 

Es un concepto que se retroalimenta. Así como la añada viene determinada en gran parte por el clima, ella misma, nos apunta como se ha portado con la materia prima dicho clima. Es decir, conocer el año de cosecha de las uvas con las que se ha elaborado un determinado vino, nos brinda información sobre el clima que ha habido en la zona de producción durante ese año concreto.

En términos generales, para obtener uvas de calidad para producir buen vino, es necesario que se den dos condiciones meteorológicas principales: por un lado, las viñas deben recibir una cantidad adecuada de sol. Deben estar expuestas a la influencia del sol durante un tiempo concreto. Por ello, es importante que haya un marcado número de días soleados durante el año para que las uvas se desarrollen correctamente.

Por otro lado, los cultivos deben recibir una cantidad moderada de precipitaciones, y éstas deben repartirse de la forma más uniforme posible a lo largo del año.

 

3# Cómo se clasifican

 

Las añadas se pueden clasificar en regulares, buenas o excelentes atendiendo a unos determinados criterios. Esta clasificación la realizan fundamentalmente los Consejos Reguladores de las Denominaciones de Origen, en función de las condiciones climatológicas específicas del año en la zona vitivinícola.

La calificación de la añada ofrece una información orientativa de la calidad del vino, ya que se hacen según la media climatológica. Puede darse el caso, en el que una añada se califique como regular debido a una sequía, pero sí un microclima de esa zona no se ha visto afectado por ese hecho, ahí la cosecha de una bodega puede ser buena. Por eso, dicha información es relativa.

 

4# Cómo debemos interpretarlas

 

Es una tabla sencilla donde se enfrentan y relacionan los siguientes datos: años y Denominación de Origen. La clasificación de la cosecha se indica por un adjetivo que puede ser: deficiente, regular, buena, muy buena o excelente.

La Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas, enseña cómo interpretar de manera apropiada las cartas de clasificación de las añadas españolas. Además, de que pueden consultarse las de, al menos, los últimos quince años.

Debemos entender la añada como una información orientativa acerca de la calidad que podemos esperar de una cosecha. Si una añada es excelente, la labor de los enólogos habrá sido algo más fácil y, con bastante probabilidad, encontraremos muy buenos vinos de ese año. Si una añada no es tan buena, el esfuerzo de los enólogos para dar con las teclas correctas a la hora de elaborar un buen vino, será previsiblemente mayor.

En definitiva, la añada nos ofrece una indicación aproximada acerca de algunos de los muchos elementos que influyen en la calidad final de un vino. Por ello, nunca deberemos atender a esta información como algo único a la hora de elegir un vino.

 

5# Cómo se califica la calidad de una añada

 

Cada Consejo Regulador de Denominación de Origen califica las añadas para dar una guía sobre la materia prima con la que se elaboró el producto: si creció en condiciones favorables o si la climatología durante el año fue adversa y le perjudicó.

De acuerdo con esto, cuando el Consejo Regulador indica que es “excelente” quiere decir que la uva ha seguido su ciclo de vegetación, floración, cuajado, desarrollo del grano y maduración de forma óptima, sin que ninguna de las fases de su vida se haya visto alterada por adversidades climatológicas.

No obstante, que el ciclo natural se haya visto alterado no quiere decir necesariamente que la uva sea de peor calidad. Por ejemplo, el pasado año en la Ribera del Duero la cosecha ha sido menos generosa porque las heladas de Abril acabaron con los primeros brotes y las cepas tuvieron que resurgir a partir de las yemas dormidas, pero la calidad ha sido muy buena.

Hay aficionados, e incluso profesionales que manejan los datos de la añada de forma un tanto equivocada, ya que en ocasiones rechazan un vino por su añada cuando quizás está en el mejor momento para ser consumido. No me estoy refiriendo tanto a si esa añada se considera mala, buena o excelente, sino a que se tiene cada vez más la creencia de que un vino blanco se tiene que consumir cuanto más joven mejor, como ya te conté en falsos mitos y verdades entorno a los vinos blancos.

Si nos referimos a los vinos tintos, todavía es peor, ya que se tiende a rechazar un vino con unos meses de barrica si no es de la cosecha de uno o dos años anteriores al que lo estamos tomando, cuando puede ser que un vino con estas características esté buenísimo con unos años encima.

Y no digamos cuando te encuentras con gente que pregunta ¿Cuándo va a salir el crianza nuevo?, como si el de hace unos tres años ya fuera viejo y no fuera recomendable comprarlo.

 

6# Por cada añada, un vino

 

El tiempo en el vino es un factor clave, y al igual que cuando le decimos a alguien mayor que el paso de los años “le sienta muy bien, como a los buenos vinos”, también al vino le favorecen los años.

Los estándares de calidad de las bodegas suelen mantenerse, pero es importante saber que cada añada da un vino diferente. Incluso si se han elaborado con los mismos materiales, siguiendo exactamente los mismos pasos, con el mismo tiempo de envejecimiento, dos vinos de dos añadas distintas serán parecidos, pero nunca iguales.

Lo que sí es posible, es que una bodega tenga unas determinadas peculiaridades en sus cultivos que son transmitidos año tras año a sus vinos; siempre y cuando dicha bodega elabore el vino con uva propia de sus viñedos, es decir, que no compre uva a terceros.

Nos encontraremos con vinos denominados con la calificación de roble, crianza, reserva; que estarán estupendos al margen de los años que tengan, y nos encontraremos con otros vinos con esas mismas calificaciones que no valen gran cosa.

La plenitud de un vino se determina por el proceso de crianza que éste haya seguido, en función del análisis de la uva hecha por el enólogo y la decisión de crear a partir de la misma vinos jóvenes, de crianza, reserva o gran reserva. Cada uno de ellos alcanza su culminación en un momento diferente, aunque pertenezcan a una misma añada.

Si un vino es bueno, el tiempo lo mejorará. Si bien es cierto que todo tiene un límite, en el caso del vino es muy difícil de concretar.

¿Y si un vino no tiene añada? Estos casos son muy peculiares y difíciles de encontrar. Que un vino especifique la añada en su etiqueta suele ser un signo de transparencia y cumplimiento de la normativa. Sin embargo, no es “obligatorio” en todos los casos y, en algunos, simplemente se omite porque en la elaboración del producto se han utilizado uvas de diferentes añadas.

 

7# ¿Son importantes las añadas para el consumidor?

 

Ya hemos concretado, que el vino final es el resultado del terreno y la climatología que cambia cada año, por eso no hay dos añadas iguales.

A la hora de comprar un vino este dato nos servirá para seleccionar la calidad y para escoger las mejores cosechas de zonas de producción vitivinícola donde hay variaciones climatológicas significativas, como es el caso de Europa. En California, Sudáfrica, Australia o Chile hay variaciones de vendimias, pero no tan acusadas como en Europa.

Al final, tendremos que comprobar lo que hay dentro de una botella, sin dejarnos llevar únicamente por el año o una etiqueta. Es decir, ser capaces de tener nuestro criterio personal sobre lo que estamos probando, o mejor todavía, que la suma de opiniones sea la que prevalezca, que siempre será la mejor manera de no equivocarnos.

 

¿Y Tú?, ¿Te fijas en la añada de los vinos, te parecen de utilidad estas clasificaciones? ¿Te dejas guiar por las calificaciones de una añada a la hora de elegir vino?

 

Espero que el artículo te haya servido para despejar algunas dudas al respecto.

Mi recomendación es que seas crítico con lo que consumes, busques información al respecto y desde el conocimiento hagas la mejor elección.

Me encantará leer tus opiniones y comentarios acerca de éste escrito.

 

Acerca del autor de este post, Pedro Gallego

Soy Pedro Gallego, fundador y enológo de Bodega Campos Góticos. A través de este blog quiero compartir contigo mi pasión por el mundo del vino y ayudarte a disfrutar de nuevas experiencias con el vino y la gastronomía.