Una de las riquezas de nuestro país es sin duda el vino. Un manjar que forma parte de la afamada dieta Mediterránea. Y aunque alimente más el espíritu que el cuerpo, la lengua y literatura castellana, es otra de las grandes aportaciones que hemos hecho a la humanidad.


Y es que el mundo de los tragos nunca ha sido ajeno a las obras literarias. En algunos casos, como tema protagonista y en otros, como acicate para mejorar la inspiración.


El sabor del vino, su magia en la elaboración y los efectos estimulantes al tomarlo, han hecho que encontremos referencias impresas a esta bebida desde tiempos remotos.


Voy a contarte como el vino se ha convertido en una de las bebidas más mencionadas en algunas de las obras más relevantes de la literatura mundial.

Los vinos novelados

Literatura y vino siempre han sido una pareja bien avenida. Y se ha comprobado a lo largo de la historia cómo los artistas han tenido una estrecha relación con el vino.


No solo este caldo está presente en numerosos relatos, sino que la bebida de los dioses tiene referencias en numerosa documentación editorial.


Mediante un estudio bibliográfico e iconográfico, ya en su día, la Biblioteca Nacional creó un portal sobre la cultura del vino donde puedes encontrar grabados, dibujos, carteles, postales o etiquetas.

• La historia del vino en los libros


Cultura del vino es un trabajo de la Biblioteca Nacional de España. La institución ha aunado fuerzas para un proyecto de localización de la abundante documentación relacionada con el mundo vinícola, en sus amplias colecciones y archivo documental.


Después del arduo trabajo de catalogar, identificar y digitalizar; se ha puesto a disposición del usuario un excelente repertorio con minutas de restaurantes, calendarios, cromos, etiquetas, etc. Una variedad de materiales que evidencia la riqueza cultural vitivinícola que ha acompañado a la civilización mediterránea desde hace ocho milenios.


Podrás disfrutar de escenas que van desde el S. XV hasta nuestros días, y que representan por ejemplo, el pasaje de Don Quijote y la derrota de los cueros de vino. Por supuesto, como no podía ser de otra forma, abundan representaciones del Dionisos griego y el Baco romano.


Pero además, existen otras categorías curiosas como las minutas de los restaurantes. Un material que nos enseña usos y costumbres tanto gastronómicas como enológicas de nuestra sociedad. En su mayoría son cartas españolas, aunque algunas están impresas en francés, pues dicho idioma era signo de distinción para el establecimiento.


Curioso también resulta el arsenal de menús, bodas y banquetes, fiestas navideñas, comidas homenaje… que siempre nos acompañan en las celebraciones, y que mientras unos tendemos a coleccionar o guardar de recuerdo, otros si apenas las miran.


Hay que añadir las míticas listas de precios de las bebidas, platos y postres cocinados con vino, felicitaciones navideñas o publicidades. Un trabajo ingente con resultado excelente.

• Novelas sobre vino


Apasionados a la literatura y al vino a partes iguales, somos muchos. E innumerables los escritores que en un determinado momento decidieron homenajear al vino y su cultura en sus obras.

La Bodega, de Noah Gorgon. Esta novela te trasladará a la Francia de finales del XIX. Donde un joven viticultor se asienta huyendo de las Guerras Carlistas. Allí aprenderá todo lo relacionado con el vino, hasta su vuelta al Penedés por el fallecimiento de su padre. Se enfrentará a su hermano por la conservación de los viñedos familiares.

Un Viñedo en la Toscana, de Ferenc Maté. Dos neoyorquinos soñadores luchan desde la nada por crear uno de los mejores vinos del mundo en tan idílica región. En el monasterio donde se instalan, se dan cuenta de que para ello necesitan gusto, trabajo y sobretodo, sentido del humor.

Las Uvas de la Ira, de John Steinbeck. Esta obra transgresora fue premiada con el Pulitzer. Una familia debe abandonar Oklahoma tras en crack del 29 en busca de una vida mejor para los pequeños productores agrícolas. La novela reivindicó, ya en su momento, la injusticia política y económica de la época y además fue llevada al cine.

El Hijo de la vid, de Carlos Clavijo. Obra española con la que viajas a La Rioja del S.XIX y a la vida de Miguel, que emigra a América dejando atrás tanto a su familia como a su chica. Cuando desgraciadamente el barco naufraga, forja el sueño de ser bodeguero, el cual no estará exento de todas las dificultades posibles.

La Guerra del Vino, de Petie Klandstrup. La novela narra la historia de cómo los franceses lucharon en el empeño por conservar sus grandes vinos, al mismo nivel que los tesoros de su museo del Louvre, durante la ofensiva y saqueo del ejército alemán. Resulta curioso descubrir algunas de las estratagemas que usaron para salvar tanto cosechas, como botellas.

La Cata, de Roald Dahl. Un corredor de bolsa organiza una cena en su casa. A la mesa se sientan su esposa, su hija y él mismo como anfitriones, invitan a otra pareja y a un personaje singular: un famoso gastrónomo. Los convidantes disfrutan haciendo apuestas en la mesa, principalmente, en lo que se refiere al vino que van a servir, aunque en esta ocasión están seguros de que nadie adivinará el origen del mismo. El gastrónomo, se lo tomará como un reto personal.

In Vino Veritas, de Virginia Gasull. En Francia la inspectora Anne Oteiza debe resolver el caso de un robo de varias botellas de vino de carácter especial, pues poseen etiquetas diseñadas por Dalí y Picasso. Durante la investigación se introducirá en el mundo de los vinos de la mano de un conocido enólogo.

El Velo y la Flor, de Margarita Martín. Juan Bosco Velasco es hijo y nieto de bodegueros jerezanos. Con la muerte repentina de su padre y tan solo dieciséis años debe hacerse cargo de la empresa familiar. Por si fuera poco, vivirá un matrimonio concertado y las imposiciones de su madre con gran frustración. Permanece impasible con el sueño de alejarse del poder familiar; pero encontrar el verdadero amor lo cambiará todo.

El Genio de la Botella, de Miguel Ángel Aguirre. Sin duda, una novela homenaje a la cultura del vino. Es especialmente cercana a productores como yo que depositamos nuestra confianza principal en la uva Tempranillo. Pues bien, aquí Tempranillo resulta ser el genio encerrado en una botella verde. Aunque no es un genio que concede deseos, sino que cuenta historias, y que siempre se ha ido refugiando en las mejores botellas de cada época. Cuando los protagonistas descorchan la botella clave se desencadenan toda una serie de curiosos acontecimientos.

• Citas célebres


Puede que todavía necesites algo más de contexto para comprender que si el beber y el leer se han mantenido juntos desde hace tanto tiempo es porque forman una unión sólida.

El vínculo entre vino y literatura es un maridaje perfecto de versos y tragos, como demuestran algunos autores.

Miguel de Cervantes y su Don Quijote de la Mancha en el primer puesto de la literatura mundial, alude continuamente al vino en su obra. Hizo que su idealista y cautivador personaje, viviera algunas de sus más delirantes aventuras entre vinos. En uno de los pasajes el caballero, fruto de sus alucinaciones libra batalla contra los cueros llenos de vino donde yacía convaleciente.

William Shakespeare en su mítica obra Enrique IV, dio vida al personaje de Falstaff, un alegre y divertido bebedor. De hecho, en un fragmento de la obra realiza una profunda defensa del Sack, un vino blanco fortificado originario de España y precursor del Jerez.

León Tolstoi, ha tenido el honor de que su obra Anna Karenina sea considerada como una de las mejores novelas de todos los tiempos. En la obra Kitty observa a Anna con el que luego sería su amante. Relata que Anna estaba embriagada con el vino del éxtasis. Dice que ella, que conocía esos signos, los vio todos en Anna; los ojos brillantes, la emoción involuntaria en sus labios y la suavidad de movimientos.

Ernest Hemingway, además de ser uno de los autores más importantes del siglo XX, reconoció tener una relación estrecha con la bebida en su parcela personal, más allá del vino. De hecho, una de las obras en las que más se explaya en referencia al vino es en sus propias memorias. Relata que consideraban el vino como algo saludable para acompañar la comida, asimismo una bebida que brindaba felicidad y placer. Refiere que le gustaban todos los vinos, menos los dulces que le resultaban pesados, y que la enología no era una cuestión snob sino algo natural y necesario para él.

Gonzalo de Berceo se encargó de llevar el vino al poema. Con posterioridad el Arcipreste de Hita en el Libro del Buen Amor advierte de los excesos de la sociedad medieval con el vino. Fernando de Rojas en La Celestina, hace cumplidos al vino, tanto es así que la vieja convierte la jarra de vino en compañera y cómplice de sus tejemanejes. El Lazarillo de Tormes ahorraba algunos tragos al ciego junto al río salmantino que le da nombre.

Y qué decir de Jane Austen que en su novela Emma escribe “había bebido el vino suficiente para elevar su espíritu, pero en absoluto como para confundir su inteligencia”.

Puede que la primera borrachera, mal uso, pues siempre hay que tomarlo con disfrute y moderación, se la cogiera Noé como nos indican en La Biblia. Por lo que no es extraña su presencia en obras maestras de la literatura posteriores.


Desde El Quijote, que como ya te he contado menciona al vino en repetidas ocasiones, nada más y nada menos que unas cuarenta; pasando por poetas como Jorge Manrique o Pablo Neruda, el vino en las letras en un asunto inagotable.


El vino no deja de ser un enigma desde el origen de los tiempos, como lo es el desenlace de un buen libro. La solución puede encontrarse al final del texto o bien en el fondo de la botella, a ser posible, después de haber degustado ambos como sumo placer.

¿Y Tú? ¿Conoces más referencias literarias al vino que te hayan sorprendido?


El vino y la literatura es un tema de lo más interesante que no me he resistido a abordar, o mejor dicho, más bien esbozar, debido al volumen de referencias tan amplio.


Espero haberte aportado algunas lecturas interesantes que hablan sobre vino para la nueva temporada, y que ahora tú elijas aquellos vinos que también, como por arte de magia, nos cuentan historias.

Acerca del autor de este post, Pedro Gallego

Soy Pedro Gallego, fundador y enológo de Bodega Campos Góticos. A través de este blog quiero compartir contigo mi pasión por el mundo del vino y ayudarte a disfrutar de nuevas experiencias con el vino y la gastronomía.